En la era de la hiperconectividad y la multicanalidad, los negocios actuales enfrentan un reto significativo: la gestión del tiempo. La constante conexión a dispositivos móviles y redes sociales se ha convertido en una parte natural de la vida cotidiana, especialmente para las nuevas generaciones que han crecido rodeadas por estas tecnologías. Sin embargo, estos elementos, aunque útiles, actúan como distracciones que pueden impedirnos optimizar el uso de nuestro tiempo y alcanzar nuestros objetivos de manera eficiente.

Factores Distractores
El correo electrónico, el móvil y las redes sociales son herramientas poderosas, pero también pueden convertirse en las principales fuentes de distracción en nuestro día a día. La inmediatez de la comunicación y la constante disponibilidad pueden fragmentar nuestra atención y reducir nuestra capacidad de concentrarnos en las tareas importantes. Las notificaciones constantes interrumpen el flujo de trabajo, haciendo que la gestión de nuestro tiempo se vuelva más compleja.
Cómo aumentar la Productividad
Debemos limitar o alejar las distracciones cuando requerimos tener un enfoque total. Es crucial aprender a identificar los momentos del día en los que somos más productivos para diferentes tipos de actividades. Cada persona tiene ritmos y picos de productividad distintos, y reconocer estos patrones puede mejorar significativamente nuestra eficiencia. Por ejemplo, en mi caso, prefiero realizar tareas que requieren concentración absoluta o están relacionadas con el aprendizaje en las primeras horas de la mañana, cuando mi cerebro está más descansado, por eso en estos momentos no tengo acceso a ningún factor de distracción.
En cambio, las tareas repetitivas que no demandan tanta atención las realizo a finales de la tarde, cuando puedo combinar estas actividades con escuchar música o un podcast, incluso puedo permitirme ver ocasionalmente las notificaciones del celular. Las reuniones comerciales y presentaciones, que requieren un nivel de energía y comunicación óptimos, las programo cerca del mediodía. Este conocimiento de mis ritmos de productividad me permite aprovechar al máximo cada hora del día.
Clasificación y Priorización de Actividades
Además de suprimir las distracciones y conocer nuestros momentos de mayor productividad, la capacidad de clasificar y asignar prioridades a nuestras actividades es fundamental para una gestión del tiempo efectiva. Saber qué debemos hacer y para cuándo debe estar hecho es crucial para cumplir nuestros objetivos. Al asignar un esquema de prioridades a todas nuestras actividades, podemos descartar todo aquello que no contribuye al logro de nuestros objetivos.
Particularmente, priorizo siempre las actividades comerciales que generan ingresos antes que las labores operativas. Sin embargo, como líder de una empresa orientada al cliente, mi prioridad máxima es su atención, ya que esto constituye la parte más valiosa de mi propuesta de valor. Esto implica reconocer cuándo mis clientes me demandan y estructurar mi tiempo productivo en torno a ellos.
Conclusión
La hiperconectividad representa un desafío significativo para la gestión del tiempo en el mundo de los negocios. Sin embargo, reconocer nuestros momentos de mayor productividad y suprimir los factores distractores de estos, además de clasificar y priorizar nuestras actividades, nos permitirá alcanzar nuestros objetivos con mayor eficiencia. La clave está en equilibrar las demandas con una gestión del tiempo consciente y estratégica.
